Heath Ledger
La ambición rubia
Carlos Leal -
El destino de Heath Ledger era ser actor. Desde
que abandonara la casa de su padre en la calurosa ciudad australiana
de Perth rumbo a Sidney con solo 69 centavos en su cuenta, la
suerte le ha sonreido de lo lindo, hasta colocarle en el primer
plano de Hollywood. Por el camino, Ledger había dejado
ya algunas ambiciones: una prometedora carrera en el mundo del
hockey, unos padres divorciados y tres hermanas que, como él
mismo afirma, le ven casi como un extraño. "Si trato
de regresar a Australia tanto como puedo es sólo por ellas",
afirma. Pero esto no siempre resulta fácil para un actor que en sólo cinco años
se ha confertido en una de las estrellas emergentes con más proyección de Hollywood.
Los inicios de Ledger en el mundo de la actuación tienen
sus raíces en su ciudad natal, Perth, en concreto en la
Globe Shakespeare Company, una pequeña empresa teatral
en la que seguía los pasos de su hermana mayor Kate. Por
aquellos días, el protagonista de Destino de Caballero repartía su
tiempo entre la actuación y su otra pasión, el hockey,
además de dedicarse a bailar en su tiempo libre. Cuando
acabó el instituto, Ledger dirigió sus
pasos hacia Sidney en busca de mejores oportunidades. Y tuvo suerte.
A las primeras de cambio obtuvo un papel de cierta importancia
en el drama adolescente Blackrock y eso le catapultó
hacia el mundo de la televisión, donde pronto logró papeles
en teleseries como "Sweat" o el drama medieval
"Roar", en el que interpretaba
a un principe y guerrero celta.
La oportunidad de debutar en Hollywood le llegó con Two
Hands, una joven comedia negra que, irónicamente le
llevó de nuevo a Australia. La película pasó
por el Festival de Sundance, pero el público americano
no la comprendió muy bien. Ahora las puertas estaban abiertas
y la oferta que Ledger consideró fue Diez razones para
odiarte, una comedia adolescente, con toques románticos,
en la que compartía pantalla con una de las nuevas "reinas
de la hormona", Julia Stiles. La película fue un éxito
y los guiones, más o menos, similares comenzaron a llegar
en masa.
El éxito aparecía y el joven australiano se lo tomó
con calma, tomándose un año antes de afrontar su
siguiente proyecto: El Patriota junto a Mel Gibson. El propio Gibson
animó su carrera con encendidos elogios. "El chico
tiene una poco frecuente combinación de una buena presencia
y pocas pretensiones", afirmó. Ya lanzado al estrellato,
protagonizó Destino de Caballero, donde interpretaba a un escudero con
aspiraciones a convertirse en héroe.
Desde entonces, los papeles no han parado de llegar. Desde la independiente Monster's Ball hasta la histórica Las cuatro plumas o el thriller El devorador de pecados, en el que repitió con el director de Destino de caballero Brian Helgeland. Tras compartir pantalla con Matt Damon en Los hermanos Grimm, Ledger ha empezado fuerte el 2006 con Brokeback Mountain, que le ha proporcionado su primera nominación al Oscar. Además, en un par de semanas estrena en España Casanova, en la que interpreta al mítico seductor veneciano. De las calles de Perth a los canales de Venecia; todo un viaje.
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