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Sinopsis
Según las creencias hindúes, cuando una mujer se casa, se convierte en la mitad del hombre. Por lo tanto, si él muere, se considera que la mitad de la esposa ha muerto también. Los libros sagrados dicen que en ese caso una viuda tiene tres opciones: casarse con el hermano más joven de su marido, arder con él o llevar una vida de total abnegación. Chuyia, una niña de 8 años, es casada aprisa con un moribundo que fallece esa misma noche. Tras la muerte de su marido, a Chuyia se le afeita la cabeza e ingresa en un “ashram” para viudas donde deberá pasar el resto de su vida, convertida en un altar viviente consagrado a la memoria del fallecido.
Comentario
“Algunas imágenes se graban en la mente de forma indeleble. Hay una imagen que lleva diez años conmigo, la de una viuda en la ciudad santa de Varanasi en India. La imagen de esa viuda, sentada en cuclillas, abrazándose las rodillas, la cabeza inclinada ante su derrota, se me quedó grabada en la mente y me dio la idea para el guión que, diez años más tarde, se convertiría en Agua”, es así como la realizadora india Deepa Mehta relata el origen de su última apuesta, Agua, un filme con el que completa la trilogía iniciada con Fuego (1996) y Tierra (1998). La cinta participó en el pasado Festival de Valladolid, donde logró hacerse con el premio del jurado joven. Agua está protagonizada por Seema Biswas (La reina de los bandidos), Lisa Ray (Quaterlife Crisis) y John Abraham (Dhoom).
Curiosidades
En varias ocasiones el rodaje fue detenido por las continuas protestas de extremistas religiosos que trataron a toda costa de evitar que se estrenase la cinta. La presión fue tal que el propio George Lucas, amigo y mentor de Mehta, contrató una página de “Variety” para proclamar públicamente su apoyo a la directora.
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