Soraya, de 28 años, nacida y criada en Brooklyn, decide volver a instalarse en Palestina, de donde su familia se exilió en 1948. Desde su llegada a Ramala, Soraya intenta recuperar el dinero que sus abuelos tenían en un banco de Jaffa, pero tropieza con la negativa del banco. Su camino se cruza entonces con el de Emad, un joven palestino que, a diferencia de ella, sólo desea una cosa: irse de allí para siempre. Para escapar de las tensiones ligadas a la situación del país, pero también para sentirse libres, Soraya y Emad deberán tomar su destino en sus manos, con riesgo de transgredir las leyes, y en ese camino que emprenden nos llevarán tras las huellas de su historia en la Palestina perdida.
Comentario
La directora palestina Annemarie Jacir se estrena en el largometraje, tras varios cortos, con esta La sal de este mar, película que fue seleccionada en la sección ‘Un Certain Regard’ en Cannes. Se trata de una road movie que transcurre en Cisjordania y en la Palestina histórica (Israel). Para los palestinos es ilegal ir a Jerusalén, es ilegal construir una casa, ilegal hacer tantas cosas, incluso cosas muy básicas –apunta la directora-. Así que los personajes deciden tomar las cosas por su cuenta, convertirse en delincuentes, y pasar ilegalmente a Israel. El rodaje pareció fundirse con el tema de la historia, ya que al equipo cisjordano no le estaba permitido salir de Ramala y al actor principal palestino, Saleh Bakri, no le estaba permitido a ir a Ramala, por lo que tuvo que ocultarse para entrar y se escondía en el plató cuando irrumpía el ejercito israelí. De hecho, a la directora Jacir se le ha prohibido volver a Ramala.
Curiosidades
Según la directora, el título quería destacar lo que el mar significa para los palestinos. Jacir entiende que los palestinos son una sociedad mediterránea, que forma parte de ellos, pero del que ahora están alejados, ya que muchos de ellos ni siquiera lo han visto, a pesar de que, para los refugiados que se exiliaron en 1948, el mar es lo único que vieron de Palestina.